miércoles, 8 de diciembre de 2010

viernes, 5 de marzo de 2010

Trabajar con fuentes documentales

Fuente documental (o simplemente la fuente) es el origen de una información, especialmente para la investigación, bien sea el periodismo, la historiografía o la producción de literatura académica en general. En determinados contextos, los términos autor y fuente son sinónimos.


Fuente y documento

No conviene confundirlos, aunque son conceptos confluyentes: El documento es el soporte de la fuente. Se habla de documentos escritos, documentos sonoros, documentos cinemátográficos. Los documentos tienen su tipología (públicos, privados, etc.). La mayor parte de las veces se les utiliza como sinónimos, y las partes que vienen a continuación podrían nombrarse tratamiento documental, crítica documental, etc., aunque no sea estricto. Si nos hallamos ante el famoso folleto de Sieyès ¿Qué es el tercer estado?, la fuente es el abate Emmanuel Joseph Sieyès (es él quien habla); el documento es un escrito divulgado por la imprenta (puede medirse, contar su número de páginas, analizar su papel, catalogarse...).

Clasificación de las fuentes:

Según su originalidad u orden de precedencia, puede ser:

* Fuente primaria: es el material de primera mano relativo a un fenómeno que se desea investigar. En el caso de la historiografía, el material que en su tiempo ha servido para construir la historia.

* Fuente secundaria: es un texto basado en fuentes primarias, que implica un tratamiento: generalización, análisis, síntesis, interpretación o evaluación (ver en este mismo artículo tratamiento de las fuentes). En la historiografía (el estudio de la historia), las fuentes secundarias son aquellos documentos que no fueron escritos contemporáneamente a los sucesos estudiados.

* Fuente terciaria: es una selección y recopilación de fuentes primarias y secundarias, por ejemplo: bibliografías, catálogos de biblioteca, directorios, listas de lecturas y artículos sobre encuestas.

Los trabajos de investigación, los libros de texto, las enciclopedias y la propia Wikipedia suelen reunir los tres tipos de fuentes.
Forma de expresión

Según su forma de expresión de la información (lo que determina el tipo de documento generado y su forma de conservarlo y tratarlo), una fuente puede ser:

* Fuente oral.
* Fuente arqueológica.
* Fuente escrita:

* Fuente bibliográfica; la de publicación puntual: sus documentos son los libros. Se recopilan en bibliotecas.
* Fuente hemerográfica; la de publicación periódica: sus documentos son los periódicos y revistas. Se recopilan en hemerotecas.
* Fuente epigráfica; la que se manifiesta en espacios públicos, formando parte de la arquitectura o de monumentos: sus documentos son las inscripciones estudiadas por la epigrafía.
* Fuente archivística; la no publicada, sino restringida para su propio uso por quien la produjo (el autor o fuente). Sus documentos a veces se destruyen, o si se considera que su conservación es pertinente, quedan depositados en un archivo para su recopilación. Puede ser tanto un archivo privado como un archivo público: archivo de empresa, archivo institucional, archivo eclesiástico (archivo parroquial, archivo episcopal, Archivo Secreto Vaticano), archivo municipal, archivo provincial, archivo estatal, etc.

* Fuente audiovisual. La comunicación en su forma audiovisual, propia de los modernos medios de comunicación de masas, no da como resultado documentos escritos, sino emisiones de radio, televisión, etc., que serían efímeras sin su grabación (tal grabación es el documento sonoro o audiovisual, también objeto de recopilación y archivística).

* De una forma hasta cierto punto similar, también desde antiguo el teatro o la música (fuentes dramáticas o musicales) se han procurado preservar mediante textos escritos, libretos y partituras (que constituyen sus documentos);
* mientras que el cine (fuente cinematográfica) tiene su propio soporte reproducible y copiable: la película (que es el documento cinematográfico). Se recopilan en filmotecas. El nombre de documental hace referencia al género cinematográfico caracterizado por su propósito consciente de servir como fuente documental.
* Fuente gráfica, cuyos documentos son la fotografía y las imágenes, históricamente anteriores, creadas por las artes visuales: tanto las reproducibles (grabado, cartel) como las que producen obras individuales, más habitualmente consideradas obras de arte (pintura, escultura, dibujo); que no obstante, también pueden ser objeto de réplica). Se recopilan en fototecas (archivos fotográficos), y en todo tipo de museos, que cuando son especializados se denominan pinacotecas, gliptotecas, etc.

* Internet como fuente documental en parte es una fuente escrita, en parte es una fuente audiovisual. Como documento no tiene soporte físico más allá de los registros informáticos y su manifestación en pantallas y altavoces de los distintos aparatos receptores de cada usuario. Su especial dinamismo hace que su recopilación y conservación sea un asunto problemático (una página web puede desaparecer de la red con la misma facilidad con que aparece), pero también puede ser objeto de una enorme difusión, así como de alteración. La blogosfera y las wikis (web 2.0) hacen que la autoría de la fuente sea colaborativa más que individual, y multidireccional más que unidireccional (de emisor a receptor, como sería propio de la comunicación clásica).

Tratamiento de las fuentes

Reunión de fuentes

El primer paso de cualquier investigación es la reunión de un corpus documental suficiente de todas las fuentes de información que vayan a interesar en el tema sobre el que se esté investigando.
Crítica de las fuentes [editar]

El tratamiento de las fuentes documentales, si pretende ser científico, tiene que partir de una crítica de las fuentes, es decir, del juicio que el investigador (periodista o historiador, por ejemplo) deben de hacer sobre su sinceridad y correspondencia con la realidad.
Hay seis formas principales de preguntar a una fuente documental para juzgarla, es decir, hacer su crítica, la crítica de fuentes:

1. Datación (localización en el tiempo) ¿Cuándo se produjo la fuente?
2. Localización en el espacio ¿Dónde se produjo?
3. Autor ¿Quién la produjo?
4. Análisis de la procedencia ¿A partir de qué material preexistente se produjo?
5. Integridad ¿En qué forma original se produjo?
6. Credibilidad ¿Cuál es el valor probatorio de su contenido?

Las cuatro primeras son conocidas como crítica mayor (crítica histórica o método crítico histórico); la quinta, crítica menor (crítica textual o ecdótica); ambas, la mayor y la menor (las cinco primeras preguntas) se denominan crítica externa. La sexta y última se llama crítica interna.

La función de la crítica externa es esencialmente negativa, en el sentido de que simplemente evita el uso de fuentes falsas; mientras que la función esencialmente positiva corresponde a la crítica interna, cuya misión es proponer cómo utilizar las fuentes autentificadas.
Contraste de fuentes

Evaluadas en su validez, las fuentes deben contrastarse entre ellas, viendo si coinciden o discrepan, y en qué grado. De ser numerosas ha de aplicárseles el método estadístico que sea más apropiado.
Respeto a las fuentes [editar]

Al mismo tiempo, el tratamiento de las fuentes debe ser respetuoso con ellas mediante la fidelidad a las fuentes: no falsearlas ni tergiversarlas para hacerlas decir lo que al investigador interesa que digan.
Cita de las fuentes [editar]

La investigación original no debe ocultar las fuentes en las que se basa. Si la aportación original es insuficiente o irrelevante, no hay originalidad sino plagio. La reproducción de citas puede ser abusiva (a veces la mayor parte de el texto son entrecomillados). Para algunos casos (publicación o edición crítica de fuentes) la tarea del investigador se convierte en una glosa. Es necesario utilizar con cuidado el recurso que se conoce como intertextualidad: no entrecomillar y citar a lo largo del texto que escribe el autor de la investigación, pero reconociendo bien sea en el propio texto, a pie de página o al final del capítulo o la obra que lo que se dice tiene una fuente y no es del todo producción propia.
¿Se puede ocultar una fuente por respeto?

Es famosa, por la divulgación mediática de casos ocurridos en los Estados Unidos, la obligación ética de los periodistas de mantener en secreto las fuentes que así se lo han pedido. La imposibilidad de contrastar y criticar una fuente anónima hace que ese privilegio cause problemas de ética profesional, además de los judiciales, llegado el caso.
Referencias

* ARÓSTEGUI, Julio (2001). La investigación histórica: teoría y método. Barcelona : Crítica. ISBN 84-8432-137-1.
* TUÑÓN DE LARA, Manuel (1985). Por qué la historia. Barcelona : Aula Abierta Salvat. ISBN 84-345-7814-X.

Encontrar información en textos.

martes, 12 de enero de 2010

lunes, 4 de enero de 2010

Para una visión crítica de los medios de comunicación

Un ejemplo concreto: Palestina




La Primera guerra mundial de las palabras. Terrorismo sintáctico

Palestine Think Tank y Tlaxcala declaran la guerra contra la desinformación
Santiago Alba Rico | Tlaxcala |

“Un pistolero palestino dispara a matar en Jerusalén”, titula la primera página de El Mundo digital de esta mañana. Después la vista recula hacia la entradilla montada sobre el encabezamiento: “Al menos una persona herida”; a continuación, los que tenemos la paciencia de leer el grueso de la noticia, nos enteramos de que la única víctima mortal de esta acción ha sido precisamente su ejecutor. Dejemos a un lado el término “pistolero”, cifra de la violencia irreductible, tan despolitizador que legitima en sí mismo cualquier respuesta, tan negativamente plano que se evita incluso para los locos indiscriminados que matan en los colegios y restaurantes de EEUU; no atendamos tampoco al hecho de que los palestinos asesinados El Mundo los contaba ayer -a medida que, hora tras hora, iba creciendo su número- a pie de página, en el bolsillo de atrás de “Otras Noticias”.

Más sutil aún, hay que prestar atención al terrorismo sintáctico, a la torsión o tortura de las frases en su estructura misma. ¿Hemos reparado alguna vez en que los palestinos son siempre los “sujetos”, activos o pasivos, de todas las oraciones? “Un pistolero palestino dispara a matar en Jerusalén”, “Un palestino muere como consecuencia de un intercambio de disparos con el ejército israelí”. ¿Percibimos toda la distancia que media entre decir “Un colono judío mata a tiros a tres palestinos” y decir, en cambio, “Tres palestinos mueren a manos de un colono judío?”. El verdadero “agente” de todos los problemas en Palestina se retira a posiciones sintácticas retrasadas y, allí agazapado, borra todos los rastros de su responsabilidad. Los palestinos matan (decisión alboral, libre, irrumpiente, negativa); los palestinos mueren -como si fuera una ley de la naturaleza. Los palestinos, en efecto, siempre mueren a consecuencia de (el más volátil de los “causales”) un misil lanzado desde un helicóptero; a continuación de una incursión de tanques en Nablus; después de un tiroteo entre fuerzas de Al-Fatah y soldados israelíes. ¿Quien los ha matado?

Si yo digo que mi abuela murió pocos minutos después del comienzo de los bombardeos sobre Afganistán, a nadie se le ocurrirá establecer una relación hipotáctica entre los dos acontecimientos y echar la culpa a los B-52 norteamericanos. El terrorismo sintáctico yuxtapone dos acciones que están relacionadas, en cambio, por una indisoluble relación causal. “Tres niños palestinos mueren en el hospital después de una incursión israelí”: el lector tiene que hacer un esfuerzo para restablecer el verdadero sujeto, semántico y moral, de esta frase. Esos niños, ¿no habrán muerto de sarampión? ¿No se habrán caído de una tapia? En Palestina se dan todos los días coincidencias como las de mi abuela, con una frecuencia tal que sorprende que no haya más especialistas en parapsicología en las calles de Jerusalén.

“Siete jóvenes palestinos mueren de muerte natural después de que un obús israelí pulverice su casa”. “Una mujer palestina se derrumba, víctima de un paro cardíaco, al mismo tiempo que un soldado le dispara al corazón”. Nada más paradójico que el que los periodistas hayan acabado refugiándose, sin saberlo, en la filosofía del viejo musulmán Algacel (o Al-Gazzali, muerto en 1111), el cual para defender la libertad absoluta de Dios se vio obligado a negar los encadenamientos causales; contemporáneas o sucesivas, la Ocupación y la Intifada, los disparos israelíes y los niños reventados no guardan entre sí ninguna relación. Dios es libre de hacer lo que le dé la gana y de ligar dos fenómenos como se le antoje; Israel sólo parece culpable porque, en nuestra escala cronológica convencional, los disparos preceden a los muertos. Pero, ¿no bastaría que los palestinos se murieran primero y que los israelíes dispararan después para que se nos revelase, como a los periodistas, toda la inocencia del Ocupante?


La Primera guerra de las palabras es una iniciativa de Palestine Think Tank y Tlaxcala.
Los autores que deseen participar en esta “guerra de las palabras” pueden enviar sus textos a contact@palestinethinktank.com y a tlaxcala@tlaxcala.es .

Fuente: del libro Torres más altas, Numa Ediciones (Valencia 2003) - ISBN: 9788495831057

Artículo original publicado el 24 de octubre de 2001

Sobre el autor

Santiago Alba Rico es un autor asociado a Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8843&lg=es

Para ver más artículos sobre la primera guerra mundial de las palabras pincha aquí.

Un libro muy interesante sobre los medios de comunicación Pincha aquí para más información).


Un análisis teórico: Noam Ckomsky

Pincha aquí para encontrar textos de Chomsky sobre los medios de comunicación.

Otro ejemplo de diferente uso de términos en los medios.

domingo, 27 de diciembre de 2009